FUNERALES EN EL ISLAM

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FUNERALES EN EL ISLAM

Mensaje  Al Andalus el Vie Mayo 30, 2008 9:02 pm

EN EL NOMBRE DE DIOS, CLEMENTE, MISERICORDIOSO





LAS HONRAS FÚNEBRES EN EL ISLAM



Fuente: Organizacion para América Latina





Glorificado sea Dios, Creador del Universo, Amo y Señor absoluto de este mundo y del mundo de la eternidad. A Él damos las gracias por habernos hecho musulmanes, y hacer de los musulmanes una comunidad coherente.



Las normas que seguimos, los modelos que proponemos y ejecutamos, y los ritos que practicamos, son elementos que nos distinguen y dotan de una personalidad propia, por lo tanto, conocerlas es un deber y practicarlas es la forma más sincera y amena de exteriorizar nuestro convencimiento absoluto de esta gran Doctrina y de nuestra pertenencia a la Umma Islámica (Comunidad Islámica).



El Islam, dada su condición de religión universal y misionera, no omite facetas de la vida sin tratar y legisla preceptos para desarrollar nuestra actitud ante ella, sin dejar librado ningún vacío legislativo, ni permite copiar legislaciones ajenas.



El hecho de nacer y el hecho de morir son dos facetas vinculadas. Una trae la felicidad, mientras la otra, deja tras de sí tristeza y dolor.



El comienzo de la vida, para un musulmán, es la difusión del alma en el embrión humano.



Desde ese precio momento, la vida terrenal transcurre en etapas, teniendo cada cual su mundo, sus vivencias, sus goces y sufrimientos. El paso de un mundo a otro siempre va acompañado de una sensación de temor, temor a lo desconocido, lo incierto y lo inusitado.



El recién nacido deja el claustro materno en pos de nuestro mundo con un grito, el que no sabemos si es un grito de socorro, por haberlo extraído de un mundo donde disfrutaba de toda clase de protección y bienestar, o es un grito de alegría por haberlo liberado de un mundo limitado hacia otro más amplio y más variado.



El Islam, dada su condición de Religión natural (Din al Fitra), permite expresar estados de ánimo, siempre que sean en forma moderada: llorar-gemir-gritar, pero advierte contra los excesos. El realismo que caracteriza a la Doctrina Islámica hace de la muerte un escalón difícil, una especie de sendero que conduce hacia la gloria, en otras palabras, la muerte para un musulmán es un suceso triste y penoso, pero no catastrófico.



El llanto por la muerte de un ser querido es una manifestación sincera e innata de nuestros sentimientos, por lo tanto es imposible contenerlo totalmente, pero sí es posible aliviarlo y moderarlo. Por otra parte, el Islam, dada su condición de Doctrina basada en la justicia y la equidad, condiciona la salvación a la obra y actitud personal de cada ser viviente que es, en definitiva, la suma del bien y del mal, realizada a lo largo de su vida mundana. Ser musulmán no es un salvoconducto hacia el paraíso.



Después de la muerte física, habrá un juicio y un veredicto, luego una condena justa o un premio merecido, y en último caso el Soberano tendrá la última palabra, confirmar la condena, rebajarla, u otorgar su amnistía a quién Él designe.



En este breve compendio trataremos de exponer, muy sucintamente, el comportamiento posible en estos casos, como asimismo las actitudes por parte de sus familiares, seres queridos y del resto de la Comunidad.



Es necesario que cada uno de nosotros "programe" su propia muerte en la mejor escena posible, para que ésta sea lo menos traumática, para nosotros mismos como para nuestros allegados, herederos y seres queridos. Es algo así como prepararse para realizar el largo viaje; saldar las deudas, despedirse de los seres queridos, documentar nuestro testamento, recomendar y aconsejar a nuestros descendientes, etc.



Todo el equipaje permitido será solamente la obra personal, todo lo que pueda ser una obra benéfica, un legado cultural o un hijo virtuoso que implore la clemencia divina para con sus padres.



Sabemos que "toda alma probará el sabor de la muerte" y también que la Comunidad Musulmana se distingue de las demás por sus normas de vida específicas, que cada uno de nosotros tiene la obligación de conocer y de obrar en consecuencia; ya sea en los momentos difíciles como en los de felicidad.



Ciertamente hay normas y formalidades propias de nuestra Tradición para con el musulmán fallecido. Bañarlo, amortajarlo, rezar por él y para él, y, finalmente, sepultarlo, según las enseñanzas del Corán y de la Sunnah (tradición) de nuestro Profeta Muhammad (BP).



Es nuestro propósito en este trabajo hacer conocer a nuestra Comunidad todo cuanto rodea a estas normas y advertirle contra innovaciones y supersticiones que muchas veces prevalecen y distorsionan nuestra Tradición.



También aludiremos a la ética y al sentido del pésame, a las visitas a los cementerios, al testamento, etc., intentando con ello resumir lo esencial que debe conocer un miembro de nuestra Comunidad.



Esta Comunidad, en el lugar del mundo donde se encuentre, tiene la obligación colectiva de despedir ritualmente a quienes se nos anticiparon hacia la otra vida. Este adiós debe abarcar el tiempo anterior, durante y posterior al hecho de la muerte. Es nuestra responsabilidad dar testimonio de este acto con respeto, solemnidad y condolencia.



Apelamos a los guías religiosos y a los responsables de las respectivas Entidades Islámicas, para que a través de sus encuentros con la Comunidad, difundan estas normas con explicaciones detalladas, y con la mayor claridad posible.



Recordemos que todo proceso en las honras fúnebres musulmanas y de cementerios para nuestra Comunidad.



Anhelamos y alentamos la creación de estas funerarias y cementerios, cumpliendo al mismo tiempo con los requisitos necesarios. Ambas cosas pueden ser posibles, con una labor de solidaridad intercomunitaria y la planificación de nuestras Entidades Islámicas y colaboración entre ellas, además de la relación con los municipios de cada región.



Esperamos que esto sea de utilidad, y que Allah-Subhanahu wa Ta'ala dispense nuestros errores. --Enaltecido sea--.



LEGADOS



Como hemos estado mencionando anteriormente, la única posibilidad de tener un saldo a nuestro favor en el momento de la muertes es, según el Profeta Muhammad (BP):



Ø Dejar una obra piadosa en funcionamiento, a título individual o comunitario, por ejemplo: un asilo o residencia de ancianos al servicio de los más necesitados, una escuela, un Masyid (mezquita), etc.



Ø Legar una obra científico-educativa, por ejemplo: un invento al servicio del bien común, una obra en pro de la ciencia y del progreso humano, etc.



Ø Un hijo virtuoso, que no dejará de implorar el perdón divino para sus padres, y, al mismo tiempo, el hacerse cargo de sus deudas económicas.



Éstos son los únicos legados que pueden seguir beneficiando al fallecido en la otra vida.

Además, deberá existir un hecho documental de trascendencia que el musulmán debe realizar, su "Testamento". Este documento debe comprender dos hechos importantes, las deudas a favor y en contra, así como la división de su herencia, garantizando la equidad entre sus herederos, de acuerdo a los preceptos islámicos establecidos.



EL TESTAMENTO

(Uasíia)



LEGISLACIÓN



La legislación islámica nos indica que, en ausencia de un registro de última voluntad o de un escribano o notario, podremos redactar nuestro testamento de puño y letra, y atestiguar delante de quienes merecen nuestra confianza el contenido del mismo.



En nuestro caso, el ser una minoría, en países no islámicos, nos impone la responsabilidad de equiparar en lo posible entre lo establecido en nuestra Legislación (Sharía), con lo establecido en el código civil vigente del país en que vivimos. En ausencia de un tratado entre la Comunidad Islámica y ese país, tendremos que ajustar lo establecido en la Jurisprudencia Islámica, con lo establecido en nuestro testamento.



La división de los bienes que dejamos, la designación e identificación de herederos, la liquidación de deudas y la concesión de donaciones y usufructos, son temas que atañen tanto al muerto como a los vivos y, por lo tanto, pueden ser motivo de discrepancias entre sus herederos.



Mencionaremos los puntos más significativos del testamento en la Jurisprudencia Islámica:



Ø Padres y cónyuges son herederos forzosos, contrariamente a lo establecido en algunos códigos civiles, es decir son herederos legítimos: esposa/o, padre, madre e hijos o nietos en ausencia de sus padres.



Ø La distinción de uno o más herederos es nula en el Islam, o sea, no hay privilegios para algunos en la herencia, aún siendo mencionado y confirmada en el testamento.



Ø Saldar las deudas del fallecido tiene prioridad antes de la división de los bienes. Primero saldar sus deudas, luego dividir la herencia.



Relató el Imán Ahmad, Dios se complazca de él, que el Profeta Muhammad (BP) dijo: El alma del creyente fallecido permanecerá encadenada, hasta que sus deudas económicas sean saldadas.



Pagar las deudas del fallecido, descontándola de su herencia o bien cargándola a cuenta de sus hijos, tiene prioridad y supremacía en el Islam.



La división de libre disposición (dedicar parte de la herencia a donaciones, a personas ajenas y/o a instituciones benéficas o culturales) es posible, siempre y cuando no supere un tercio de la herencia.



El derecho de usufructo no tiene validez después de la muerte del testador. Ninguna persona puede disfrutar de un derecho en detrimento de los intereses de los demás herederos.



En ausencia de padres del fallecido, los abuelos del mismo heredan la cuota de sus hijos, y en ausencia de un hijo heredarán los nietos la cuota de su padre (la que no excederá de 1/3 de la herencia).



La mujer heredará 1/8 de la herencia y, en caso de no existir otros herederos ascenderá la misma a 1/4.



La misión fundamental de los amigos y allegados es advertir a los familiares de la importancia del testamento en caso de existir éste y de la importancia de dividir la herencia cuanto antes, para evitar cualquier discrepancia entre los beneficiarios.



Aclararles que repartir la herencia de acuerdo a los preceptos islámicos es en benefició de todos, conservando la unidad de la familia.



La esposa del fallecido deberá aguardar inexorablemente un período de espera (Iddá), antes de volver a casarse, con el fin de asegurarse no estar embarazada. En caso de estarlo y, si llegare a dar a luz, tendrá idéntico derecho que sus hermanos en la herencia de su padre. Además, este período de tiempo le servirá para meditar su futuro y el de su familia.



El período de espera antes de contraer matrimonio, fue establecido en el Generoso Corán 2/24 y, es de cuatro meses y diez días, a contar desde la muerte de su esposo.



EL AGONIZANTE



Es preferible que el agonizante esté rodeado de sus parientes más cercanos y queridos, con el fin de escuchar sus últimos deseos y recomendaciones, tranquilizándolo y animándolo.

La enseñanza Islámica en ningún caso acepta gestos, por parte de los asistentes que motiven el desánimo del moribundo. Cualquier acto, o simplemente una frase, deberán ser lo más disimulados posibles, puesto que nadie conoce si este enfermo morirá o, por el contrario, se recuperará de acuerdo a los designios, infundidos en él por el Todopoderoso.



El cambio de postura del agonizante, o sea orientarlo hacia la Qibla (Meca), o recitar versículos del Generoso Corán ante él, no tienen apoyo en la Jurisprudencia Islámica (Sharía), aunque no es reprochable hacerlo.



Mencionar la Profesión de Fe (Shahada) en voz baja, es un hecho permitido ante el moribundo.





http://www.islammexico.net/funeral.htm

Continuara in cha Allah...

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Dijo el Imam Malik (rahimu Allah): "La sunnah es como el arca de Noé,quien se suba a ella se salvará y quien eluda subirse se ahogará."



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